HOLD ME
YOUR MOVE, CHIEF
EL VARÓN DESCONOCIDO
Sé que cuando bajes del avión sólo te podré esperar detrás de la puerta de mi casa. Sé, también, que la calle seguirá siendo un territorio sospechoso para pasear nuestro querer. Y que nuestras cenas serán más románticas cuanto más alejados estemos del tormentoso escaparate que representa la ciudad. Sé que a pesar de tus esfuerzos por quererme bien todavía necesitas un tercero y amigo que te haga de alcahuete. Sé que nuestros besos no se podrán improvisar y sólo saldrán a escena cuando el atrezzo social esté en perfecto estado de revista. Sé, en definitiva, que el nosotros que nació prematuro permanece en la incubadora de cuidados intensivos bajo la atenta mirada del doctor contención.
Pero también sé que por encima de estas certezas tan precarias estamos tu y yo, que hemos sido bendecidos por la arrolladora fuerza del amor. Y que bastará con que nos rindamos a sus pies para acallar cualquier voz bandolera que se interponga en nuestro camino
QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL (2)
Volvemos a hablar. Esta vez cara a cara. Tiene unas ojeras insólitas y profundas. Como la zanja que le ha abierto en el corazón el varón desconocido. Habla sin ritmo, sin ganas. Se tapa la cara con las manos para llorar por enésima vez. ‘¿Qué va a ser de mí?, ¿Qué va a ser de mí?’ -repite desamparada.
Afortunadamente, no me pide consejo. Sólo necesita que la acoja. En el fondo, sabe que aquí no valen las recomendaciones. Lo ha visto en muchas películas y lo ha leído en otras tantas novelas. El enamoramiento, como el dolor por una pérdida, es irracional y sólo se puede superar dejando que atraviese cada una de nuestras células. Es como la tormenta en mitad del océano. Si queremos sobrevivir, no podemos dejar el barco a la deriva sino que tenemos orientar la proa hacia la ola y enfrentarnos a ella.
Y, luego, rezar para que vuelva la calma y así poder decidir si queremos regresar a nuestro puerto o preferimos emprender la ruta hacia nuevos horizontes.
GOOD MOOD
HILARANTE
TRANS
En un sorprendente documental sobre intersexualidad, descubro la abominable prepotencia que pueden albergar algunos médicos para decidir amputar partes de los órganos sexuales de niños recién nacidos cuyas gónadas se han desarrollado a caballo entre las masculinas y las femeninas, sin un predominio claro de ninguna de las dos.
Ajenos al futuro desarrollo de la identidad sexual de esa persona y, peor, a las consecuencias que acarreará esa mutilación, estos próceres de la ciencia se arman de bisturíes bien afilados y de razones inexistentes para convertirse en dioses de la deshumanización.
Escucho la voz de esas víctimas y me quedo cabreado con la maldad que puede albergar el ser humano con su obsesión por ubicar al prójimo en una casilla, en una norma, en una creencia, en una tradición, … En definitiva, en una cultura.
QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL
La mujer está casada y hasta hace poco vivía en la más cómoda de las tranquilidades. El trabajo, la familia y sus aficiones completaban su horizonte cotidiano. De pronto, un encuentro profesional con un desconocido revoluciona su status quo y le abre en canal las compuertas del alma, desencadenando un sinfín de emociones desconocidas para ella. ‘Estoy desconcertada -me confiesa-, rota por dentro.’
Respira con dificultad y llora con ligereza. Ciertamente está agitada, desorientada. Intento escuchar y acoger su conmoción para poner en palabras algo que es irreproducible. Ninguno de los dos utiliza el adjetivo (mal)bendito, pero ambos sabemos de qué estamos hablando. ‘No puede ser, no puede ser -se queja desamparada-, esto no me puede pasar a mí’.
Cuando cuelgo el teléfono deambulo entre la envidia y la euforia. Después, al pensar en mi amiga, me doy cuenta que ahora le espera un otoño efervescente en el que deberá aprender a convivir con este macabro sentimiento antagónico de amor y de culpa.
CÓDIGO GENÉTICO
El chaval tiene veinte añitos y está a punto de partir hacia una travesía en solitario que le mantendrá aislado del mundo civilizado durante un par de meses. Lo tiene todo preparado. La comida, la ropa, la ruta, … Lleva varios meses planificando esta aventura y, hoy, por fin, llega la hora del adiós. La madre esconde el miedo detrás de un discurso preventivo, pero el niño es astuto y lo huele entre los silencios. Ambos apuran el café con leche y se levantan para la despedida.
– Hazte un regalo , mamá -le susurra al oído mientras la exprime entre sus brazos-, no sufras por mí.
Hacía años que no escuchaba unas palabras tan sabias